Por Gabriel Arreguín
Semanario ABC/ Tijuana .- Al cierre de la semana, en voz baja pero con insistencia, comenzaron a circular rumores de movimientos en el gobierno de la Mtra. Marina del Pilar Ávila Olmeda. Dos nombres destacan en estas versiones: Miguel Ángel Badiola, quien se perfila para asumir la Secretaría de Turismo del Estado, y Mónica Vega, que se autopromueve como futura directora de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT).
Turismo: un relevo sin rumbo claro. En la Secretaría de Turismo, se comenta que Zaida López dejaría el cargo apenas a medio año de haber sustituido a Miguel Aguíñaga, ambos señalados por falta de estrategia y resultados. El abogado Miguel Ángel Badiola, actual director de Relaciones Públicas del gabinete, aparece como posible relevo. Su trayectoria lo vincula tanto al sector restaurantero como a la política local, con antecedentes en el PRI, una candidatura por el PES y ahora bajo el cobijo del gobierno morenista.
La dependencia, sin embargo, arrastra críticas por incapacidad y falta de dirección, lo que hace que cualquier cambio sea visto más como ajuste político que como apuesta por resultados.
CESPT: de la transformación a la incertidumbre. El otro rumor apunta a la CESPT, donde la actual secretaria de Medio Ambiente, Mónica Vega, presume que podría convertirse en directora. Su gestión en la SMADS ha sido cuestionada por la falta de soluciones en Mexicali y por declaraciones que minimizan la crisis ambiental comparándola con otras ciudades más contaminadas.
El contraste es evidente: la CESPT está hoy bajo la conducción del Mtro. Jesús García Castro, considerado uno de los mejores directores que ha tenido la institución. Su experiencia administrativa y financiera ha permitido una transformación tangible, desde la eficiencia en el manejo de recursos hasta la modernización de oficinas. García ha marcado récords de aciertos y es mencionado incluso como posible candidato de Morena para el Congreso o la alcaldía de Tijuana.
Del nivel alto al nivel bajo.La posibilidad de sustituir a un perfil sólido como el de Jesús García por Mónica Vega genera inquietud. No se trata solo de un relevo administrativo, sino de un cambio que podría significar pasar de un nivel alto de capacidad y resultados a un nivel bajo de improvisación y protagonismo personal.
En este contexto, los rumores no son menores: reflejan la tensión entre la necesidad de consolidar instituciones con liderazgos eficaces y la tentación de premiar lealtades políticas sin importar la preparación.
Los posibles cambios en el gabinete de Marina del Pilar llaman la atención no por la novedad, sino por el contraste. Mientras en CESPT se ha vivido una transformación positiva bajo Jesús García, la versión de que Mónica Vega podría llegar a dirigir la institución se percibe como un retroceso. En Turismo, la llegada de Badiola sería otro movimiento de tablero político más que una apuesta por resultados.
