Semanario ABC/Tijuana, Baja California. En días recientes, el exgobernador Jaime Bonilla Valdez sostuvo una reunión con la Lic. Olga Pérez Sanabria, Delegada General del CEN del PRI en Baja California. El encuentro, compartido por Bonilla en sus redes sociales, se describió como una charla constructiva sobre la situación política y social que atraviesa la entidad.
La reunión ocurre en un contexto nacional marcado por la contundente derrota de Morena en Coahuila, donde el PRI obtuvo el triunfo en los 16 distritos locales tras la jornada electoral del 7 de junio. El dirigente nacional del tricolor, Alejandro “Alito” Moreno, afirmó que los ciudadanos votaron “en contra de gobiernos vinculados al crimen organizado y la narcopolítica”, interpretando el resultado como un rechazo al oficialismo.
En este escenario, Bonilla —figura clave del Partido del Trabajo (PT) y exaliado de Morena busca capitalizar los errores del partido gobernante y abrir espacios de diálogo con otras fuerzas políticas. Su acercamiento con la dirigencia priista refleja una estrategia de reconfiguración política orientada a fortalecer al PT rumbo a las elecciones de 2027, donde pretende impulsar una agenda de alianzas y resultados tangibles para Baja California.
El gesto político de Bonilla evidencia una lectura pragmática del momento: mientras Morena enfrenta desgaste y divisiones internas, el exmandatario apuesta por convertir las fracturas del oficialismo en oportunidades para reposicionar al PT como una fuerza decisiva en el próximo ciclo electoral.
