El regidor Yañes Burradas y el fracaso con el diálogo ciudadano, lo de él es fumar.

Por Gabriel Arreguín

Semanario ABC/Tijuana .- La primera aparición pública del regidor Pablo Yañes dejó más dudas que certezas. Convocado para atender el reclamo de vecinos en Santa Fe por la instalación de un panteón y el caos vial que ya padecen, el regidor no logró establecer un diálogo claro ni respetuoso.

Lejos de encauzar la molestia ciudadana, su actitud terminó por enardecer a los presentes. Ante los reclamos, Yañes repetía frases sin sentido, cayendo en un “monólogo” según que evidenció falta de preparación y paciencia. Una ciudadana le pidió no decir “burradas”, y el regidor, en lugar de responder con argumentos, repitió la misma palabra como si se tratara de un juego, lo que aumentó la irritación de los asistentes.

La reunión se convirtió en un ejemplo de cómo la representación pública exige más que presencia física: requiere capacidad de escuchar, responder con respeto y ofrecer soluciones. En cambio, Yañes mostró desconexión con la realidad de los ciudadanos, quienes terminaron más molestos por su actitud que por el tema del panteón mismo.

El episodio deja ver la urgencia de una reforma que obligue a los regidores a salir a las calles y ganarse el voto directo de la ciudadanía. Solo así se podrá exigirles verdadera rendición de cuentas y preparación para enfrentar el descontento social.

Más allá de las percepciones personales sobre sus hábitos en el bar Zacaz, lo que quedó en evidencia es que un servidor público no puede improvisar ni minimizar el hartazgo ciudadano. La política requiere diálogo, no monólogos según el regidor que es claro que no sabe el significado de monólogo.

Las soluciones son claras como la declaración de el presidente Burgueño, se cancela el panteón.

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